Salvando la vida gracias a las matemátcias
Hoy os traigo una historia de alguien que salvó su vida gracias a las matemáticas. Realmente que las matemáticas sirvan para salvarle la vida a alguien no es nada especial, infinidad de veces se habrán usado las matemáticas para realizar algunos cálculos más o menos complicados para salir airoso de situaciones límites, pero el caso que os cuento a continuación es algo peculiar.
Igor Tamm fue un físico y matemático ruso que obtuvo el Premio Nobel de Física en 1958 junto con Pável Cherenkov e Iliá Frank por el descubrimiento y la interpretación del efecto Cherenkov-Vavílov. La verdad es que no sé si en el terreno de las matemáticas llegaría a hacer algo relevante, pero durante mis estudios de matemáticas un profesor nos habló de él porque según decía el propio Igor Tamm, había conseguido salvar su vida 2 veces gracias a las matemáticas. Así que os voy a contar una de las dos anécdotas, ya que de la otra no me acuerdo ni el todo poderoso google ha sido capaz de hacerme recordar.
Cuenta Igor Tamm que durante la revolución rusa, fue apresado por unos milicianos anti-comunistas cerca del pueblo de Odessa mientras que, parece ser, él lo único que intentaba en el momento de ser capturado, era conseguir algo que llevarse al estómago. En fin, que por encontrarse en el lugar menos indicado en el momento menos indicado, fue acusado de ser un agitador anti-ucraniano.
Cuando fue llevado ante el jefe de los milicianos se le preguntó que a qué se dedicaba. Igor contestó que era matemático y se ve que en un principio no se lo creyeron. Para comprobar la veracidad de sus palabras, el jefe de los milicianos le hizo aproximadamente la siguiente pregunta:
¿Cuál es el error que se comete al aproximar una función mediante su desarrollo de Taylor de grado n?
Si erraba la pregunta sería inmediatamente fusilado por mentiroso. Sin embargo Igor fue capaz de escribir la respuesta sobre la arena correctamente. Y con esto no solo consiguió salvar la vida sino que además fue puesto en libertad. ¡¡Se ve que el jefe pensaba que un matemático no era capaz de ser un agitador!!
En fin, esta es la historia y realmente parece bastante curiosa. Me gustaría saber cómo se sintió nuestro protagonista tras ser puesto en libertad. Es muy probable que saliera pitando de allí dando gracias por lo poco que le había faltado para no poder contarlo, pero no descartaría la posibilidad de que se quedara pensando en ¡qué coño le acababa de pasar! Es que la situación es bastante surrealista, ¿qué posibilidad había de que el jefe tuviera unos conocimientos matemáticos suficientes como para poder hacer una pregunta de dicho nivel? (actualmente de primero de carrera de unos estudios de ciencias). ¿Y por qué le bastó con responder a esa pregunta para ser liberado? Desgraciadamente Igor nunca supo la identidad de este.
Suponiendo que la historia es cierta, yo opino que el jefe de los milicianos tenía que ser matemático. Cierto es que para conocer la respuesta a la pregunta dada no es necesario ser matemático, pero tampoco parece muy lógico soltar a alguien por serlo. Sin embargo, por ser compañero de profesión fuera de dicha revolución, es posible que el miliciano le hiciera un favor entre colegas. O eso, o por aquellos entonces el tener estudios esta mucho mejor considerado que ahora.
Esta entrada va a formar parte de la IX Edición del Carnaval de Matemáticas cuyo anfitrión es el blog Rescoldos en la Trébede.
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4 comentarios










Es cierto que es extraño que el jefe tuviese esos conocimientos, me inclino por la opción de que fuese matemático también =)
Una historia interesante.
Salvando la vida gracias a las matemáticas...
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Que curioso. A ver si alguien sabe cual es la segunda historia y nos la cuenta, que parece interesante
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