Aquí va otro problemilla. Aunque las bolas de cristal sean supuestamente unas herramientas muy útiles para vislumbrar cosas que han pasado, pasan o pasarán en otro tiempo o lugar tienen dos inconvenientes, que son bolas y que son de cristal. ¡Vaya novedad! diréis muchos de vosotros. Pero es que esta combinación es peligrosa como os explico ahora. Como todos sabréis una bola es normalmente algo con forma de esfera lo que hace que sea muy fácil que ruede en cualquier dirección y por lo tanto, cualquier pequeña perturbación puede hacer que una bola aparentemente estable en una mesa, empiece a rodar y termine en el suelo. Bien, tampoco es tan grave que una bola acabe en el suelo, pero si además es de cristal lo normal es que también se rompa. Y venga, ahora a limpiar el destrozo y cuidado no te cortes... Seguro que el que inventó la bola de cristal la hizo así para poder vender muchas. ¡Ya podría haber creado un cubo de cristal donde ver el futuro!

El famoso mago Merlín también vivió con ese gran problema, así que viendo que con lo que se estaba gastando en bolas de cristal no se iba a poder asegurar un retiro digno, decidió crear una bola de cristal mucho más resistente. Así que se puso manos a la obra y no creo una sino 3 bolas de cristal. No sabía la fuerza del impacto que eran capaces de soportar, pero como eran mágicas, si al recibir un impacto no se rompían totalmente, ellas mismas repararían los pequeños desperfectos que podría haberle causado el golpe. Así que si desde una altura no se rompían, daba igual las veces que cayeran desde esa misma altura porque seguirían intactas. Y como no era tonto vio que había posibilidad de negocio ya que conocía a unos cuantos colegas con su mismo problema. Pero primero tendría que saber la resistencia exacta de las bolas. Así que ya tenía trabajo para el que era por entonces su becario, Arturo, el futuro rey de Camelot. Se quedó con una bola para él y le entregó las otras 2 a Arturo.

-Aquí tienes estas 2 bolas de cristal. Necesito saber a partir de qué altura se rompen. Ve a la torre esa que están construyendo los babilonios y haz pruebas para saber cuál es el piso más alto desde el que aguantan la caída. Pero cuidado, solo dispones de 2 bolas, así que ten en cuenta que cuando se te rompa la segunda bola no podrás hacer más pruebas.

Cuando llegó Arturo hasta la torre, vio que en esos momentos habían construido ya 117 pisos. Si iba tirando una bola desde cada piso, lo mismo tendría que hacer 117 comprobaciones lo que haría que tuviese que subir y bajar muchas veces para recoger las bolas que iba tirando. Menos mal que Arturo no era tonto y que además disponía de 2 bolas, lo que le permitió idear una estrategia que haría que a lo sumo tuviese que hacer 20 comprobaciones. ¿Se te ocurre qué estrategia se le pudo ocurrir? Es más, ¿cuál sería la mejor estrategia para reducir el número de comprobaciones necesarias?

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