Un día de Julio suena el teléfono.

- ¿Quién es? -dice Carlos al descolgar el teléfono.

Por el auricular del teléfono se oye la voz de una señora mayor pronunciando lo siguiente:

-¿Eres Ricardo?

-No, creo que se ha equivocado, aquí no vive ningún Ricardo -responde amablemente Carlos.

-¿Está Ricardo? -insiste la voz que sale del teléfono.

-No señora, le he dicho que no hay ningún Ricardo.

-¿Cómo? ¿No está Ricardo? -insiste una vez más la vocecilla.

-No señora, se ha equivocado, aquí no vive ningún Ricardo -contesta el paciente Carlos.

-No, yo no me he equivocado, te has equivocado tú porque yo aquí veo que he llamado a Ricardo así que te has tenido que equivocar tú -divaga la vocecilla.

-De acuerdo señora, bueno, hasta luego -contesta perplejo Carlos.

-Pero yo no me he equivocad... -sigue insistiendo la vocecilla antes de que Carlos cuelgue.

Realmente no recuerdo si preguntó por Ricardo o quien, pero vamos que la conversación es real y fue así, he tratado de reproducirla lo más fielmente posible. Cuando colgué todavía me quedé dudando de si era una señora mayor un poco desorientada o algún bromista. No obstante el teléfono no volvió a sonar y es poco probable que se tratase de una broma ya que la voz parecía ser ciertamente la de una mujer mayor. Por un lado me dio un poco de pena la mujer, pero para qué vamos a engañarnos, la situación me hizo bastante gracia. Por cierto, me recordó a Maruja.

Si te ha gustado compártelo:
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • Twitter
  • Wikio
  • Google Bookmarks